Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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martes, 12 de mayo de 2026

POR VIRTUD DIVINA

 


Por MONS. CARLO MARIA VIGANÒ


Homilía en la Aparición de San Miguel Arcángel, día de la Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya

Non est, inquit, vobis opus hanc,
quam ædificavi, dedicare ecclesiam:
ipse enim, qui condidi, etiam dedicavi.
Vos tantùm intrate, et, me adstante patrono,
precibus locum frequentate»

«No os corresponde a vosotros consagrar
esta iglesia que Yo he edificado;
Yo mismo, que la he fundado, también la he consagrado.
Vosotros debéis solamente entrar y, bajo mi protección,
frecuentar en oración este lugar».

 

Aparición de San Miguel Arcángel en el Monte Gargano

En este día compartimos la alegría de los queridísimos Giuseppe y Cristina, Claudio y Tina, quienes celebran respectivamente el vigésimo séptimo y el segundo aniversario de Matrimonio. Damos gracias al Señor y a la Santísima Virgen por las gracias que les han sido concedidas, por el camino recorrido y por la ayuda prodigada por la Divina Providencia durante estos años. Ofrecemos por ellos esta Santa Misa invocando sobre ellos abundantes bendiciones, por intercesión de la Virgen de Pompeya y de San Miguel Arcángel.

Hoy, 8 de mayo, la Santa Iglesia celebra tres apariciones del glorioso Arcángel San Miguel ocurridas entre los años 490 y 493 en el Monte Gargano, en la Apulia.

La primera aparición, conocida como el «episodio del toro», se sitúa en el año 490, bajo el Pontificado de Félix III y el Imperio de Zenón, en la ciudad de Siponto (la actual Manfredonia). Un rico señor de Siponto llamado Gargano, habiendo perdido un toro que estaba pastando, reunió un gran número de siervos y organizó búsquedas en los lugares escarpados del monte, encontrándolo en la cima, detenido frente a la entrada de una gruta inaccesible. Preso de ira, Gargano tomó el arco y disparó una flecha envenenada contra el animal rebelde. Pero el dardo invirtió inexplicablemente su trayectoria y golpeó al propio Gargano, hiriéndolo gravemente.

Asombrado por el prodigio, Gargano acudió al Obispo de Siponto, San Lorenzo Maiorano, para pedir consejo. El Prelado, discerniendo una intervención sobrenatural, ordenó un triduo de ayuno y de oración pública para que fuera revelado el significado de lo sucedido. Al finalizar el tercer día (tradicionalmente el 8 de mayo), el Arcángel Miguel apareció al Obispo y pronunció estas palabras:

lunes, 27 de octubre de 2025

DIOS ESCRIBE DERECHO, EN LÍNEAS TORCIDAS

 


No es imposible que en los batallones clericales al servicio del hombre

todavía se infiltren algunos quintacolumnistas de Dios”.

Nicolás Gómez Dávila

 

“Durante la misa en San Pedro, me senté justo detrás del cardenal Ernest Simoni. Tiene 97 años, es albanés, fue torturado, encarcelado para realizar trabajos forzados y condenado a muerte. Al final de la misa, fue al ambón y recitó la larga oración a San Miguel como un exorcismo. Específicamente... un exorcismo.

Lo único que habría podido hacerlo mejor habría sido: a) que se hubiera hecho antes de la misa y b) que lo hubiera hecho cada sacerdote presente”.

https://wdtprs.com/2025/10/in-san-pietro-card-simoni-went-straight-at-the-devil/

 

Según parece el cardenal albanés Simoni Troshani, de propia iniciativa, se levantó y rezó el exorcismo de San Miguel Arcángel, c0mpuesto por León XIII en 1890, al final de la misa  del cardenal Burke, una misa que, por ser cantada, no incluía al final las oraciones leoninas, y por lo tanto la oración a San Miguel Arcángel, tan temida por los demonios y por los modernistas, que con satisfacción al inventar el Novus Ordo, extirparon además esa oración.

Era el 25 de octubre, aniversario de la Revolución comunista en Rusia.

Este viejísimo cardenal -97 años- sobrevivió en la cárcel comunista rezando la misa en latín. No sabemos por qué Francisco lo hizo cardenal, pero ahí está el hecho: el tiro le salió por la culata al ya fallecido papa demoledor, pues si alguna vez fue entronizado el demonio allí en el Vaticano, el día de la asunción de Pablo VI (según contó P. Malachi Martin), importa y mucho recurrir a San Miguel, en este tiempo de apostasía en la Iglesia, ocupada por sus enemigos.

El hecho tiene este aditamento simbólico: el escudo de este cardenal contiene la frase “Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará”, más la estrella de Esther que lleva la Virgen de Fátima en su manto.

Dios le pague al anciano cardenal su acción santa, y acelere el triunfo del Corazón Inmaculado.




miércoles, 11 de octubre de 2023

RECEMOS A SAN MIGUEL

 


Por MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 

DEDICACIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


29 de setiembre de 2023


Dia 29 de setiembre. La noche de la luna.


In monte Gargano venerabilis memoria beati Michaëlis Archangeli,
quando ipsius nomine ibi consecrata fuit Ecclesia,
vili quidem facta schemate, sed cælesti præstans virtute.

[En el monte Gargano la venerable memoria del bienaventurado Arcángel Miguel, cuando allí la Iglesia fue consagrada en su nombre,
sin pretensiones en su diseño, pero dotada de celestiales virtudes].
Martirologio Romano

La Basílica Celestial de San Miguel Arcángel en el Monte Gargano, en Apulia, es un lugar de culto muy particular: debe su nombre a que el 29 de septiembre del año 493 fue consagrada personalmente por el Arcángel, y de hecho es la única iglesia en todo el mundo católico que no fue dedicada durante una ceremonia oficiada por un obispo.

San Miguel ya se había aparecido en 490 a un notable del Gargano y el 8 de mayo a San Lorenzo Majorano, obispo de Siponto. “Soy el Arcángel Miguel y estoy siempre en la presencia de Dios. La cueva es sagrada para mí, yo la elegí y soy su guardián vigilante. Allí donde se abre la roca pueden ser perdonados los pecados de los hombres. Lo que se pida en oración será escuchado. Por eso dedica la cueva al culto cristiano”.

Con estas palabras el Príncipe de la Milicia Celestial, que se presentaba bajo la apariencia de un joven, había ordenado al Obispo que le consagrara una cueva remota en el monte, después de haber liderado la batalla contra Odoacro y haberlo derrotado y puesto en fuga. con truenos, relámpagos, tormentas de arena y granizo.

Cuando por orden del papa Gelasio I los obispos de Apulia fueron a celebrar el rito, las águilas los acompañaron en la subida al Gargano, extendiendo sus alas para protegerlos del calor. Pero una vez que llegaron al monte, encontraron la cueva ya consagrada, con un altar cubierto por un palio rojo y coronado por una preciosa cruz de cristal. Todavía hoy permanece sobre una roca la huella del Arcángel, con las proporciones del pie de un niño. “No es vuestra tarea consagrar la Basílica que yo construí. Yo que la fundé, yo mismo la consagré”.

La Basílica Celeste -a la que más tarde se añadió una basílica real, tal y como la vemos aún hoy- constituye, junto con otros templos dedicados a San Miguel, una línea imaginaria que va de Irlanda a Israel: Skelling Michael (Irlanda), St. Michael's Mount (Gran Bretaña), Mont Saint Michel (Francia), La Sacra di San Michele (Piamonte), Santuario di Monte Sant'Angelo (Apulia), el Monasterio de San Miguel (Grecia) y el Monasterio del Monte Carmelo (Israel). Según la tradición, esta línea fue trazada por la espada del Arcángel cuando precipitó al infierno a Satán y a los espíritus rebeldes al principio de los tiempos.

Lo que creo que merece nuestra atención, en esta coyuntura de gran crisis y de apostasía de las naciones y de la misma Jerarquía católica, es el hecho de que la Basílica Celeste haya sido dedicada no por un ser humano al que se le concedió el Orden Sagrado, sino por un espíritu puro. Debemos leer en este acontecimiento extraordinario y milagroso un motivo de esperanza, porque a veces la Divina Providencia se digna intervenir en los asuntos humanos a través de formas que van más allá de la norma ordinaria. Imaginemos qué esplendor debió de tener el rito de dedicación celebrado por el Arcángel y sus ayudantes celestiales, y qué consternación debieron de sentir los siete obispos que habían subido a la gruta para desempeñar las funciones sagradas.

Otro elemento de meditación es la elección del emplazamiento: remoto, encaramado en el monte, alejado de los cultos paganos por la piedad de los fieles y siguiendo las instrucciones de San Miguel.

Una gruta que recuerda las catacumbas, los refugios de los primeros cristianos, las cavernas en las que se refugiaban los católicos perseguidos por Enrique VIII e Isabel I de Inglaterra para celebrar la “Misa papista”, o donde rezaban los vandeanos para escapar de los sanguinarios revolucionarios franceses. Un lugar que en cierto modo alude también a las catacumbas actuales, donde se reúnen aquéllos a los que la furia iconoclasta de Bergoglio ha condenado al ostracismo de las iglesias, para acoger al ídolo inmundo de la Pachamama, los festines de la comunidad de San Egidio, los gritos de los almuédanos y los médicos -nuevos sacerdotes- que suministran las pseudo vacunas.

Y decir que el Arcángel San Miguel, elevado para ser el Príncipe de las Milicias Celestes y el Patrono de la Santa Iglesia después de la caída de Lucifer, podría haber aspirado a muchos otros lugares, más acordes con el Escudero de María Santísima. Sin embargo, encontramos en esta elección precisamente esa humildad que le llevó a pronunciar su Quis ut Deus? en respuesta al Non serviam de Satanás.

La primera victoria de San Miguel sobre los demonios se produjo en la noche de los tiempos: fue una criatura, la más humilde entre los espíritus puros existentes en la época, que ejecutó la Justicia divina y persiguió a los rebeldes hasta el abismo. Según algunos comentaristas del Apocalipsis, una victoria aún más sensacional se producirá al final de los tiempos, cuando San Miguel mate una vez más al Anticristo, después que éste haya intentado hacer creer que ha resucitado luego de esconderse durante tres días.

De hecho, sabemos que el Anticristo es un simio de Cristo así como Satanás es un simio de Dios. También en esta ocasión, el Arcángel abatirá al hijo de la iniquidad, elevado en el aire y transportado por los demonios para imitar la Ascensión de Nuestro Señor. En el medio, la historia de la Salvación, la creación del hombre, su caída en Adán y Eva, su redención en Cristo nuevo Adán y en María Santísima la nueva Eva, la Santa Iglesia militante en la tierra, sus batallas, sus triunfos, y nuevamente las infidelidades de sus Ministros, como el Sanedrín que también tenía a San Miguel a la derecha del altar del incienso.

No olvidemos el motivo por el cual, al final de la Misa, recitamos las Oraciones Leoninas, es decir, aquellas oraciones seguidas de la oración a San Miguel que el papa León XIII ordenó elevar al Señor para evitar aquel terrible período de más de un siglo, durante el cual Satanás habría sido libre de acosar a la Iglesia. Y no olvidemos con qué diligencia esa oración fue eliminada de los ritos de la iglesia reformada, con qué rapidez eclipsó la fiesta de la Dedicación de San Miguel Arcángel al unirla a la memoria de los otros dos Arcángeles, Gabriel y Rafael.

Sigamos invocando con confianza al Príncipe de la Milicia Celestial, especialmente en estas horas de gran prueba: su poderoso patrocinio es indispensable para la Iglesia y los fieles en la batalla contra el poder de las tinieblas. Y cuando contemplamos con dolor la segregación de los católicos fieles a la Tradición, pensamos en aquella humilde y significativa elección de una cueva desnuda en las montañas, sobre la que, sin embargo, se alza la cita de la Sagrada Escritura: Terribilis est locus iste: hic domus Dei est et porta cœli [Es terrible este lugar: esta es la casa de Dios y puerta del cielo].

Pensemos en la gran basílica que se ha levantado ante ella, pero sobre todo en la Liturgia perenne a la que asiste el glorioso Arcángel. Y en los momentos en que el enemigo parece triunfar, recordemos la victoria que San Miguel trajo al principio contra Satanás y que traerá de nuevo en los últimos tiempos contra el Anticristo, y hagámonos dignos con nuestra vida ejemplar de su poderosa ayuda. Que así sea.

+ Carlo Maria, Arzobispo

29 de setiembre de 2023


Publicado originalmente en italiano el 29 de setiembre de 2023, en Omelia nella Dedicazione di San Michele Arcangelo

Fuente: https://gloria.tv/post/BuXx8fH181V74hsmi77TbsDtB

 


jueves, 28 de abril de 2022

“EL EXORCISTA” Y SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 

«El exorcista» y San Miguel Arcángel

 


 

Por GERMÁN MAZUELO-LEYTÓN

12/03/2019.

  

La película «El exorcista» de 1973, llevada a la pantalla sobre un guion de William Peter Blatty, se inspiró en un hecho verídico de posesión diabólica en un niño de 13 años, conocido por los seudónimos Robbie Mannheim o Roland Doe. Los detalles del exorcismo fueron registrados en el libro Possessed de Thomas Allen.

I. Setenta años atrás: Dominus

Robbie, era hijo único. En enero de 1949 una tía, espiritista, con la que tenía un trato cercano le enseñó a usar la tabla Ouija.

Poco después los padres de Robbie advirtieron que alrededor de su hijo sucedían cosas extrañas como ruidos inexplicables en su habitación, sonido incesante del goteo de agua y más tarde un ruido de arañazos como garras raspando madera, movimiento de mesas y objetos, algunos de los cuales eran lanzados por los aires. Casi al mismo tiempo murió su tía Harriet y Robbie comenzó a usar durante horas y horas la Ouija como un medio para contactarla. Sucesivamente se dieron anormalidades físicas alarmantes en el cuerpo de Robbie: marcas de rasguños, ronchas y moretones, aparecidas sin ninguna razón aparente.

Más inquietante aún fue la transformación de su personalidad. El adolescente retraído y oscuro, se tornó repentinamente agresivo con frecuentes arrebatos de ira y rabietas violentas dirigidas a sus padres. Robbie comenzó a hablar en latín, una lengua que no tenía cómo haberla aprendido. Fue entonces cuando sus padres decidieron que necesitaban ayuda. Lo intentaron casi todo sin resultados. Como protestantes acudieron a su pastor, quien consideraba el exorcismo una reliquia de la Edad Media.

Finalmente acudieron a la parroquia católica cercana a su casa. El sacerdote Albert Hughes fue elegido para ayudar a los angustiados padres, pero resultó ser totalmente inadecuado para la tarea. Al fracasar en su intento de liberar al adolescente de la posesión, les sugirió que lo hospitalizaran.

Trasladaron su residencia a Saint Louis, Missouri, donde un familiar les animó a hablar con el Padre Raymond J. Bishop, quien a su vez lo hizo con el Padre William Bowdern S.J. Ambos visitaron la casa de la familia donde fueron testigos de los fenómenos. Este último indicó al Padre Bishop que tomara nota de lo que estaba sucediendo con el muchacho, gracias a lo cual se tiene conocimiento detalle a detalle de cómo fue el exorcismo de Robbie.

El P. Bowdern, finalmente fue designado por el arzobispo de Saint Louis para realizar el exorcismo, el sacerdote que fue descrito por un compañero jesuita como totalmente intrépido, fue asistido por los sacerdotes Walter Halloran y William Van Roo.

Desde su primera visita a la casa el 11 de marzo de 1949, el P. Bowdern puso a Nuestra Señora de Fátima en el centro de su lucha,[1] y fue justamente ese día cuando el sacerdote exorcista le contó a Robbie acerca de cómo tres niños de su edad recibieron el privilegio especial de ver a la Madre de Dios cuyo nombre es María. Esto ayudó a explicar el Avemaría al niño, que no era católico.

La historia de Fátima fascinó al adolescente y el padre Bowdern la repitió varias veces durante los siguientes treinta y ocho días. Esto llevó a Robbie a preguntar más sobre la fe católica que finalmente lo llevó a su conversión y más tarde a la de sus padres.[2]

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

  Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...